Oración de la Mañana
21 de octubre
Lc 6, 47-48 “La Palabra nos ilumina”
«Os voy a explicar a quién se parece el que acude a mí, escucha mis palabras y las pone por obra. Se parece a uno que iba a construir una casa: cavó, ahondó y colocó un cimiento sobre la roca. Vino una crecida, el caudal se estrelló contra la casa, pero no pudo sacudirla porque estaba bien construida.”
Leemos el Salmo 102
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo Nombre; bendice, alma
mía, al Señor y no olvides sus beneficios.
El Señor obra justamente y defiende a los oprimidos. Mostró sus caminos a
Moisés y sus hazañas a los israelitas.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en amor. No nos trata
según nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.
Como se eleva el cielo sobre la tierra, así prevalece su amor sobre sus fieles.
Como dista la aurora del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos, así se enternece el Señor con sus
fieles. Pues él conoce nuestra hechura y sabe que somos barro.
Pero el amor del Señor a sus fieles dura desde siempre hasta siempre; su
justicia pasa de hijos a nietos, para los que guardan la alianza y se acuerdan de
cumplir sus mandatos ¡Bendice alma mía al Señor!