
Oración de la Mañana
21 de enero
Escuchamos el cuento… «BUSCA EN TI»
Había una vez un niño llamado Lucas, que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas y ríos. Desde muy pequeño, Lucas había escuchado historias sobre Dios. Su abuela le contaba que Dios estaba en todas partes, pero Lucas no podía verlo ni sentirlo. Intrigado por estas historias, decidió embarcarse en una aventura para encontrarlo.
Un día, Lucas se despidió de su familia y comenzó su viaje. Primero, se dirigió al bosque cercano, donde creía que podría encontrar a Dios entre los árboles y el canto de los pájaros. Pasó horas explorando, subiendo montañas y cruzando ríos. A pesar de la belleza del lugar, no encontró a Dios.
Desalentado pero decidido, continuó su búsqueda. La siguiente parada fue una antigua iglesia en el corazón del pueblo. Allí escuchó a los ancianos hablar sobre la fe y la esperanza. Se unió a ellos en sus oraciones, pero aún sentía que algo faltaba. ¿Dónde estaba Dios?
Lucas decidió ir más lejos. Viajó a la ciudad, donde conoció a personas de diferentes culturas y creencias. Aprendió sobre la diversidad del mundo y cómo cada uno encontraba a Dios a su manera. Sin embargo, a pesar de todas las enseñanzas y experiencias, Lucas seguía sintiendo un vacío.
Un día, cansado y perdido, se sentó en una roca junto a un río sereno. Mientras miraba el agua fluir, comenzó a reflexionar sobre todo lo que había vivido: las risas con nuevos amigos, las historias compartidas y los momentos de silencio en la naturaleza. En ese instante de tranquilidad, sintió una calidez profunda en su pecho.
Fue entonces cuando comprendió algo fundamental: Dios no estaba en un lugar específico ni en las palabras de otros; estaba dentro de él mismo. Cada acto de bondad que había presenciado y cada sonrisa que había compartido eran reflejos de esa conexión divina.
Con esta nueva revelación, Lucas regresó a casa lleno de alegría y paz. Se dio cuenta de que la búsqueda de Dios no era solo un viaje físico, sino un viaje interior. Aprendió que cada persona tiene su propia forma de encontrarlo y que, a veces, lo más importante es mirar dentro de uno mismo.
Desde entonces, Lucas compartió su historia con otros niños del pueblo, animándoles a buscar en su corazón. Y así, el niño que no podía encontrar a Dios se convirtió en un faro de luz para los demás, recordándoles que la conexión divina siempre está presente cuando aprendemos a mirar hacia adentro.
Reflexionamos:
¿Y tú dónde has buscado a Dios?
¿Has estado perdido buscándolo?
¿Crees que está en ti?