
Oración de la Mañana
14 de febrero
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas.
Reflexión
Cuatro bienventuranzas y cuatro amenazas es lo que nos presenta el evangelista Lucas. El anuncio es para todos y es buena noticia cuando se acoge y vive desde el convencimiento del querer de Dios. Él nos ha creado para ser felices. En la época de Jesús, se pensaba que el pobre, el hambriento o el que lloraba se lo merecía. Algo habría hecho para que Dios lo castigara. Jesús rompe esa mentalidad y nos presenta a Dios como Padre Misericordioso. Esa es la felicidad: sentirnos queridos y acogidos por Dios.