
Oración de la Mañana
21 de febrero
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros».

Reflexión:
En este pasaje, Jesús nos insta a no juzgar ni condenar, sino a perdonar y ser generosos, recordándonos que con la medida que usemos para los demás, se nos medirá a nosotros. En resumen, nos invita a vivir una vida de amor incondicional, perdón y generosidad, reflejando así el carácter misericordioso de Dios.
Además, nos desafía a examinar nuestras actitudes y comportamientos diarios, y a esforzarnos por vivir según el ejemplo de amor y misericordia que Jesús nos ha dado.
¿Qué aspectos de esta enseñanza te parecen más difíciles de vivir en la práctica?