Oración de la Mañana

20 de febrero

Lectura del santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían. 

PALABRA DEL SEÑOR.  

REFLEXIÓN.  

Jesús entra en el desierto y allí no huye de las tentaciones, sino que las afronta con confianza total en Dios. No elige el camino fácil, ni el poder, ni el éxito rápido. Elige ser fiel. Cada tentación es una pregunta que también se nos hace a nosotros:  

¿En qué apoyamos nuestra vida?, ¿en lo material, en la apariencia, en dominar a otros… o en Dios? 

Jesús nos enseña que no todo se soluciona “a golpe de milagro”, que la fe no es usar a Dios para nuestro beneficio, y que el verdadero poder está en servir y amar. Él vence porque no quiere ser más que los demás, sino estar con los demás. 

Comenzar la Cuaresma es entrar también nosotros en ese desierto interior, donde descubrimos qué cosas nos alejan de Dios y de los otros. Con Jesús aprendemos que ser fieles nos hace más humanos, más libres y auténticos. 

 

PETICIÓN: Señor Jesús, en nuestras tentaciones y dudas, enséñanos a confiar en Dios,
a no elegir el camino fácil y a vivir con un corazón sencillo, fiel y solidario.