Oración de la Mañana
21 de abril
Escuchamos la siguiente historia…
El Maestro solía sorprender a los discípulos con enseñanzas que aparentaban ser simples juegos de palabras, pero que encerraban la profunda sabiduría transmitida de generación en generación. Para poner a prueba a sus discípulos, esta vez se le ocurrió preguntarle así: “¿Cuándo sabemos que es de noche o de día?”. Los discípulos fueron respondiendo por turno: “Cuando somos capaces de ver un animal”… “Cuando divisamos un árbol y somos capaces de adivinar si es un peral o un manzano”… “Cuando podemos distinguir el color de una prenda a diez metros”… “Cuando…”.
El maestro sorprendió a todos diciendo que ninguna de aquellas respuestas era correcta y sentenció solemnemente: “Hijos míos, sólo será de día, aunque reine la noche más obscura, cuando sepamos mirar al rostro de cualquier hombre o mujer y seamos capaces de descubrir en él un hermano o una hermana”. Los discípulos guardaron silencio y rumiaban esta enseñanza en su corazón.