Oración de la Mañana

7 de junio

Lectura del santo Evangelio según San Juan

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron». 

Reflexión 

El costado traspasado de Jesús no es un aspecto sin importancia en el relato. La lanza no sólo le da una muerte definitiva, sino que traspasa su corazón. Corazón con el que amó, se entregó, sintió misericordia y compasión ante toda la persona en la que puso su mirada. Su corazón no solo fua traspasado eb la cruz, sino que se dejó traspasar diariamente por las necesidades del ser humano. Hoy, en la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, le pedimos al Señor que nos dé un corazón semejante al suyo.