Oración de la Mañana

24 de febrero

Madre Paula, amiga de la luz 

Paula soñó grande,
cuando todo era pequeño.
Quiso que las niñas
alcanzaran el cielo. 

Con libros y fe,
abrió mil caminos,
enseñó que el amor
es el mejor destino. 

No buscó aplausos,
ni tronos, ni fama,
solo que Jesús
ardiera en cada alma. 

Hoy su voz resuena,
como un canto vivo:
¡Educar con ternura,
es sembrar lo divino! 

Gracias, Madre Paula,
por tu valentía,
por enseñarnos que
la fe es alegría.