Oración de la Mañana

30 de octubre

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. 

 

Reflexión 

Las bienaventuranzas declaran dichosas a las personas que están pasando por situaciones humanas de necesidad: los pobres, los que pasan hambre, los que están tristes, los humildes. Esto es posible porque Dios está de su parte y el cambio que tendrán sus circunstancias. ¿Qué bienaventuranza necesito hacer mía hoy en este momento de mi vida? ¿Qué pasos voy a dar para vivirla mejor?