Oración de la Mañana

24 de noviembre

Las tres rejas 

El joven discípulo de un sabio filósofo llega un día y le dice: 

-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia. 

-Espera – le interrumpe el filósofo - ¿hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? 

-¿Las tres rejas?, preguntó el discípulo. 

-Sí, la primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? 

- No, lo oí comentar a unos vecinos... 

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. ¿Eso que vas a contarme es bueno para alguien? 

-No, en realidad, no. Al contrario... 

-Ah, vaya... La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta? 

-A decir verdad, no. 

-Entonces, dijo sonriendo, si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.