Oración de la Mañana

4 de abril

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

Por su parte, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».  

 

Reflexión 

La misericordia, la bondad sobre el juicio y la acusación, el perdón… son actitudes que siguen siendo necesarias hoy. Todos necesitamos nuevas oportunidades, sentimientos de reconocimientos, signos de nueva confianza. El evangelio de hoy nos invita a ponernos ante Jesús con nuestra realidad pecadora, descubrir con alegría que somos perdonados por Dios. Acércate este domingo al confesionario, reconoce tus pecados y siéntete perdonado y amado por Dios.