Oración de la Mañana

22 de abril

EL ÁRBOL MÁGICO: Deja dormir los problemas y descubrirás su verdadera importancia. 

Existió una vez un carpintero que, sin importar las calamidades que hubiera sufrido, cada jornada antes de entrar en su hogar palpaba las ramas de un árbol en su jardín. Solo con eso recuperaba el buen ánimo. 

Ya en casa, charlaba con su esposa y sus hijos como si aquella tarde empezara sus vacaciones. 

Un estudiante de la casa vecina que se había fijado en aquel curioso ritual le preguntó en una ocasión qué hacía en el jardín para entrar tan contento y relajado en casa. 

-Pues ese es mi árbol de los problemas. –le dijo muy contento-. De muy joven me preocupaba por todo y siempre estaba disgustado con alguien. Ya se sabe… Nada más salir a la calle tenía problemas con un mal conductor, con un cliente grosero o que no paga, o bien se me estropeaba una herramienta importante… Todo eso me acababa enfadando. 

-¿Y ya no? –le preguntó el estudiante muy interesado. 

-¡Sigo teniendo disgustos, como todo el mundo! Pero ahora no dejo que entren en casa. ¿Por qué tendría que sufrirlos mi familia? Al terminar cada día de trabajo, imagino que los cuelgo en ese árbol y a la mañana siguiente los recojo de nuevo. ¿Y sabes qué? 

El estudiante le escuchaba, fascinado, con los ojos como platos. 

-Por la mañana siempre encuentro muchos menos, y son más pequeños que los de la noche anterior. 

REFLEXIÓN: 

Esta historia señala una de las principales fuentes de infelicidad de las personas: ser incapaces de disfrutar el momento porque estamos… 

  • Enfadados con alguien que nos dijo esto o lo otro. 
  • Preocupados por las cosas, en vez de ocuparnos de las cosas. 
  • Ansiosos por lo que pueda pasar, aunque no seamos adivinos para pronosticar el futuro. 

Tú también puedes tener un “árbol de los problemas” imaginario donde dejar descansar todo lo que te haga daño. Seguro que mañana lo verás con otros ojos… ¡Es cuestión de tiempo! 

Si existe un problema, ocupémonos en resolverlo, pero si llevarlo a cuestas sin hacer nada para resolverlo nos tiene que crear mal humor, tristeza, pesar, amargura o angustia, mejor dejarlo colgado en el árbol de los problemas o, mejor aún, tirarlo a la basura. 

Sobre esto, un psicólogo norteamericano decía a sus pacientes: 

-¿Puede decirme si esto que le preocupa tendrá importancia de aquí a un año? Si la respuesta es no, ya puede tirar el problema a la basura.