
Oración de la Mañana
14 de junio
Lectura del santo Evangelio según San Marcos
Y decía: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra». Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Reflexión
La Iglesia celebra hoy la festividad del Inmaculado corazón de María. Pero, ¿qué significa esta fiesta? Ante todo, significa la gran pureza y amor del corazón de la Santísima Virgen María por Dios. Esa pureza se puso de manifiesto en el “Sí” que ella dio al Padre en la Anunciación; en su amor por su Hijo encarnado, y la cooperación de María en la misión redentora de Jesús; y también en la docilidad que mostró al Espíritu Santo, por lo cual permaneció durante toda su vida libre de ninguna mancha de pecados personales. El Corazón Inmaculado de María, por lo tanto, nos señala la profunda vida interior de María, con la que ella experimentó tanto los gozos como los sufrimientos permaneciendo, igualmente, fiel a Dios, como estamos todos llamados a vivir.
También el evangelio que acabamos de escuchar nos lo recuerda. Nosotros, como miembros de la Iglesia, debemos hacer realidad el mandato de Jesús mediante un trabajo solidario, discreto, infatigable, de escucha, de respeto a lo diferente, de servicio discreto y eficaz a los pobres. Que sigamos siendo ese árbol acogedor y generoso donde todos se sientan cobijados, como María lo hace con cada uno de sus hijos.