
Oración de la Mañana
21 de junio
Lectura del santo Evangelio según San Marcos
Aquel día, al atardecer, les dice Jesús: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».
Reflexión
A veces, como acabamos de escuchar, nos pasa como a los discípulos. Nos dejamos invadir por la tempestad y los vientos contrarios que azotan nuestra vida, que olvidamos que vamos con Jesús y que, con Él en la barca, se superan todos los peligros. Ahora comienza el período vacacional. Es el tiempo de descanso después del exigente trabajo largo y continuado que hemos realizado a lo largo de todos estos meses. Tendremos tiempo para pasear, juagr, bañarnos, viajar… Pero que no se te olvide. Aunque parezca que el Señor está ausente, no lo está. Va contigo a donde tú vayas. Por eso, dedícale parte de tu tiempo de descanso. Ponte frente al mar y medita sobre la maravilla de la Creación. Pasea por el campo y descubre la perfección de la naturaleza. Observa las estrellas y asómbrate por la infinitud del Universo creado por Dios. En fin, descubre la mano de Dios en todo lo creado. Es el regalo que quiso darnos para nuestro disfrute y cuidado.