
Oración de la Mañana
10 de febrero
Hoy lunes comenzamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo…
Nuestra oración debe ser comunitaria. Ninguno debería buscar al Espíritu Santo pensando sólo en sus problemas. Porque Jesús nos quiere unidos como hermanos.
Por eso, pensemos hoy en todos los que se sienten solos y abandonados. No nos olvidemos hoy de los que están sin trabajo, de los que son despreciados por su pobreza, de los que están olvidados por todos en una cama de hospital.
Entonces clamemos «¡ven Espíritu Santo!», pidiéndole que llene de su consuelo y de su amor esos corazones lastimados que se sienten solos e ignorados.
Pero también invoquemos al Espíritu Santo para que entre bien profundo en nuestro corazón y en todos los que pueden dar una mano a los postergados, a los excluidos del mundo del placer y del consumo (1 Juan 3,17-24). Pidámosle que sane nuestro egoísmo y nos haga descubrir qué podemos aportar a los demás.
Amén.
Te damos gracias…
Señor, te damos gracias en este inicio de semana, por este momento de oración.
Gracias por habernos reunido en tu nombre y por habernos mostrado la importancia de cuidar a los demás con un corazón generoso y lleno de amor.
Te pedimos…
Hoy, te pedimos que nos acompañes durante todo el día. Que tu Espíritu Santo nos guíe en cada decisión, en cada palabra y en cada acción, para ser luz y esperanza para los demás.
Que podamos ser una comunidad unida, que se preocupa por los que sufren, que escucha a los que están solos y extiende una mano a los necesitados.
Que, con tu ayuda, sanemos nuestro egoísmo y abramos nuestro corazón a los demás.
Te pedimos, Señor, que nos bendigas y nos llenes de tu paz, hoy y siempre.