
Oración de la Mañana
20 de diciembre
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas:
En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
Reflexión:
Este encuentro es poderoso por varias razones. Primero, destaca la humildad y la fe de María, quien, aunque joven y enfrentándose a una misión tan monumental, acude a ayudar a su pariente Isabel. Segundo, revela la alegría y la bendición de Isabel al reconocer el papel único de María en el plan divino.
El pasaje también subraya el papel del Espíritu Santo en revelar verdades profundas y en llenar a las personas de gozo y profecía. Isabel reconoce la fe de María, alabándola por creer en las promesas de Dios. Este reconocimiento entre ambas mujeres es un momento de apoyo y celebración mutua, mostrando cómo la fe compartida puede fortalecer y alegrar.
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre la importancia del apoyo comunitario, la fe y la humildad al enfrentar las tareas que Dios nos encomienda. ¿Qué resuena más contigo de esta historia?
